La copa menstrual: el invento que revolucionó la higiene femenina

La copa menstrual es un gran invento. Saludable para tu cuerpo, cuida tu entorno vaginal. Ecológica, respeta el medio ambiente y no genera residuos. Y es económica, no necesita recambios, así que no tendrás que comprar otros productos de higiene menstrual durante los próximos diez años.

No notas que la llevas, puedes dormir con ella, hacer deporte, bañarte en el mar… toda una revolución en el mundo de la higiene femenina, un auténtico descubrimiento que ha cambiado la percepción de nuestra menstruación. Ahora podemos elegir cómo vivir y sentir nuestra regla desde el cuidado y el mimo a nuestro cuerpo.

Con todas estas ventajas cualquiera diría que es un descubrimiento de antes de ayer. Pero ¿qué me dirías si te cuento que fue en 1937 cuando se patentó la primera versión comercial de la copa menstrual?

Nunca viene mal un poco de historia y sí, fue a principios del siglo pasado, cuando la actriz, cantante e inventora estadounidense Leona Chalmers patentó este nuevo artilugio, un producto en forma de copa que las mujeres debían introducirse en la vagina para recoger su flujo menstrual, fabricado en caucho y sin sujeciones externas.

“Encontré la solución a un problema que es tan viejo como Eva”, dijo Chalmers. Y vaya si la encontró. Hubo algunos intentos anteriores en goma más dura, pero no tuvieron éxito y su gran valor residía en que no absorbía el flujo menstrual, sino que lo retenía.

Y como no existen rosas sin espinas, la copa menstrual tuvo que pasar lo suyo. La escasez del caucho, así como la mentalidad de una época llena de tabúes en la que era impensable que las mujeres pudieran manipular ningún objeto en el interior de su propio cuerpo, hicieron que esta primera copa menstrual no tuviera demasiado éxito. Otras teorías apuntan a la aparición del tampón como otra de las causas del fracaso inicial de tan magnífico invento.

Perseverante en su empeño, la estadounidense inventora se dedicó a perfeccionar su técnica durante los años 50, 60 y 70 y su compañero de investigación Robert P. Oreck compró la nueva patente del dispositivo ‘Tassette’. A pesar de que la compañía llevó a cabo una intensa campaña informativa y educativa dirigida a las mujeres, la iniciativa solo duró hasta 1973.

A mediados de la década de los 80, las mujeres empiezan a tomar conciencia y quieren gestionar su higiene menstrual con productos que respeten el medio ambiente y supongan menores costes, y es en estos años cuando reaparece la copa menstrual, esta vez de látex, por lo que tenía una vida más corta y no era hipoalergénica.

Estos factores y el hecho de que muchas mujeres hayan manifestado una reacción alérgica a dicho material, hacen que lleguemos a la copa menstrual tal y como la conocemos hoy, fabricada también en otros materiales como plástico o silicona quirúrgicos e incluso en silicona médica como es el caso de la copa menstrual Naturcup.

La menstruación: pieza de museo

Muchos han sido los intentos e inventos para dar solución a la higiene menstrual a lo largo de los siglos. De hecho, según se recoge en un artículo del Museo de la Menstruación y Salud de la Mujer, en Mariland (EE.UU.), la primera patente de un elemento para la contención menstrual data del año 1867, cuando Robertson Isaac W, realizó una primera aproximación de lo que sería una bolsa de contención, que debía ser introducida en la vagina y se sostenía con una especie de cinturón.

¡Qué horror! ¿Os imagináis tener que sujetar a golpe de cinturón nuestros productos de higiene íntima? Dejemos la imaginación a un lado, porque gracias a este caballero que se adelantó a su época, ahora podemos gestionar nuestra regla de una forma saludable, y aunque su idea nunca llegó a materializarse, se considera la antecesora de lo que después se dio en llamar la copa menstrual.

Para muchos, la menstruación ha supuesto algo oscuro de lo que las mujeres debemos avergonzarnos, sin embargo para otros es una auténtica pieza de museo. El artista y filosófo estadounidense Harry Finley es el creador del único museo menstrual que existe hasta el momento. Ahora convertido en el espacio web Museo de la Menstruación, abrió sus puertas en 1995 dedicado a la colección de los diferentes inventos y artilugios que han visto la luz para hacer frente a la higiene femenina. Tirantes para sostener telas, imposibles pantalones absorbentes o ropa interior de grandes dimensiones, son algunos de los artículos que se recogen en este espacio.

Atrás quedaron esos inventos imposibles con los que las mujeres teníamos que lidiar arriesgando nuestra salud y bienestar menstrual. Y gracias a esas mujeres que piensan que es posible vivir la regla de una forma diferente, ya no tenemos que seguir imaginando.

En Naturcup hemos conseguido perfeccionar el mundo de la higiene femenina con nuestra copa menstrual. Reutilizable, tan fácil de usar como un tampón y fabricada en suave silicona médica, sin aditivos e hipoalergénica 100%.

Si ya la tienes, sabrás que la copa menstrual es un gran invento y si no … ¿a qué esperas?

 

Fuentes consultadas:

www.menstruarenvozalta.com

www.okdiario.com

www.alo.co

www.mum.org

 

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Este es un artículo incluido en Naturcup.

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