Propósitos de año nuevo para cuidar de ti misma y del planeta

Aprender inglés, apuntarse al gimnasio (e ir) o empezar la dieta. ¿Te suena de algo? Efectivamente, llegó el momento de listar los propósitos de año nuevo. Tenemos una propuesta para dejar de autoprometerte cosas que no cumples nunca e invertir en nuevas ilusiones, pero esta vez con un añadido: la utilidad.

No olvidamos que son tus propósitos y, como tal, deben ser buenos para ti. ¿Pero qué tal si haces un “dos por uno” y también beneficias a tu entorno con ellos? Ahí van algunas ideas.

Comprar una copa menstrual

Si no lo has hecho aún, probablemente es porque no te has parado a pensar que las compresas están hechas de plástico en su mayoría. Y lo peor: plástico no reciclable, ya que van directas al cubo de la basura. ¿Y los tampones? Tenemos una mala noticia: el algodón de los tampones se blanquea con químicos nada saludables y muy contaminantes. Sin olvidar que son artículos de un solo uso, que fomentan la cultura del usar y tirar.

Copa menstrual Naturcup

Suponemos que tus vasos son de cristal y tu vajilla, probablemente de cerámica. Los usas, los lavas y los reutilizas durante muchos, muchos años. Reutilizar no es nuevo, ni innovador, ni está de moda: la reutilización es lo más lógico y normal.

La copa menstrual Naturcup está hecha de silicona médica, recoge tu flujo menstrual de forma natural. Cuando lo necesitas (nunca más tarde de 12 horas), la retiras, la lavas y la vuelves a colocar. ¿Sabes que una Naturcup dura hasta 10 años? Imagina todo la contaminación que dejas de causar con tu menstruación: kilos y kilos de plástico ahorrados. Por otro lado, la silicona no interactúa con el medio vaginal: no deja fibras ni causa sequedad como los tampones, ni provoca irritaciones o mal olor como las compresas.

Comprar una copa menstrual será de las mejores decisiones que tomarás en tu vida, ¡y a un coste bajísimo!

Reducir el consumo de carne

Hace mucho que la carne dejó de ser un alimento caro y poco accesible. Esto fue posible gracias a la ganadería intensiva. Las vacas que pastan libres por los campos son una excepción: la mayoría nacen, crecen y se reproducen en granjas con espacio limitado e instalaciones mecanizadas.

No es raro oír hablar de la “producción” de cerdos, pollos y vacas, o de la “industria cárnica”. La contaminación de estos procesos es brutal: es tal la huella de CO2 que genera que supera a la del transporte

Consumir menos carne

Si reduces el consumo de carne no solo te lo agradecerá el planeta, también tu cuerpo. ¿Has oído hablar de la resistencia a los antibióticos? No se genera por los que tú hayas necesitado por tus anginas, sino por los que has ingerido durante años presentes en la carne de tu dieta.

Las proteínas de origen animal son sustituibles por las de las legumbres, los huevos, derivados de la soja y otros vegetales. Si tienes la voluntad de reducir o eliminar el consumo de animales pero tienes dudas, consulta con un médico o un nutricionista. Verás que no es tan difícil.

Utilizar las taquillas o puntos de recogida en tus compras online

Las compras online no sólo crecen año tras año: se multiplican.

Compras desde tu casa, sí, pero de una forma engañosamente virtual. Al otro lado de la web hay una persona que localiza tu producto en un almacén, lo empaqueta y lo pone a disposición de una empresa de mensajería. Ahí, otra persona carga el paquete en su furgoneta junto con otros muchos y se pasa el día dando vueltas por la ciudad para repartirlos. 8 horas de emisiones de un vehículo al día, todos los días.

Taquillas paquetería

Las taquillas o puntos de recogida para mensajería permiten que esos conductores se ahorren tiempo y contaminación. Dejan varios paquetes de una tacada, en un punto común, que queda cerca de unos destinatarios que irán cómodamente a recogerlos cuando puedan.

¿Por qué es mejor para ti? Por comodidad: si trabajas por la mañana y por la tarde estás en casa, nunca sabes qué dirección anotar. ¿La del trabajo? ¿Y si vienen por la tarde? Por experiencia, reina la Ley de Murphy y el mensajero siempre irá al trabajo o a casa cuando tú estés en el otro lugar. Es mil veces más eficiente pasar a recoger tu compra cuando tú puedas.

No tirar la ropa 

Compramos más ropa de la que necesitamos. Todos.

La prueba la tienes en tu armario. Ábrelo y haz un examen cuantitativo. ¿Qué te sueles poner de todo lo que ves? ¿Un tercio?

Reciclar ropa

Después de este ejercicio, el impulso es coger tres bolsas de basura y desprendernos de esa ropa inútil que sabemos que no nos pondremos nunca más.

Tómate un momento y piensa: todo lo que no está estropeado quizá pueda utilizarlo otra persona. Puedes regalar esas prendas a amigos o familiares, llevarla a un contenedor de ropa para reciclar (aunque probablemente la vendan) o venderla tú misma. Hay varias aplicaciones para móviles que te lo permiten y no es difícil obtener un pequeño beneficio a cambio. Dos por uno.

¿Qué otros propósitos se te ocurren que te beneficien a ti a la vez que al planeta? ¿Te habías planteado alguno? ¡Cuéntanos en los comentarios!

Este es un artículo incluido en Naturcup.

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