CÓMO SE VIVE LA MENSTRUACIÓN EN ZONAS DE CONFLICTO

La menstruación nos afecta a todas las mujeres en edad fértil por igual, vivamos donde vivamos. En un país desarrollado y en paz como el nuestro, los principales retos que nos encontramos tienen que ver con el malestar o dolencias asociadas a la regla y la falta de una adecuada educación menstrual.

Pero en países en conflicto o en campos de refugiados, el simple hecho de tener la menstruación es todo un problema para las mujeres. En muchos casos, no tienen acceso libre al agua, ni disponen de productos de higiene para recoger su regla o de lugares privados donde poder cambiarse sin pasar vergüenza o sufrir acoso.

Desde Naturcup Solidaria, estamos sensibilizadas con los problemas de las mujeres y adolescentes en zonas de conflicto. Hemos trabajado con distintos proyectos a lo largo de los años: Fundación Acción Geoda, Campaña de apoyo a Mónica Morán en Nepal, en un proyecto de la Universidad de Vic también en Nepal, Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio… 

Todas estas acciones han sido realizadas en colaboración con las distintas organizaciones, y por nuestra parte, hemos hecho donaciones de copas, trabajo de formación mediante charlas o documentación y hemos ofrecido apoyo y visibilidad en redes sociales.

Nos gusta poner nuestro granito de arena para conseguir que las mujeres vivan la menstruación de forma digna, con los materiales necesarios y ofreciéndoles información para romper con los tabúes que existen todavía en muchas culturas alrededor de la regla.

 

ACCIONES SOLIDARIAS EN NEPAL 

En las zonas más rurales de Nepal, por ejemplo, las mujeres son apartadas de la vida familiar en los días de menstruación; tienen prohibido cocinar, comer con su familia y lavarse. 

Es indispensable educar al mayor número posible de mujeres en temas de salud e higiene menstrual. Y eso hizo Mónica Morán, una leonesa que no dudó en dejarlo todo para cumplir su sueño de irse a Nepal y contribuir a mejorar la vida de las mujeres y las niñas nepalíes. 

Nada más conocer sobre el proyecto, no dudamos en sumarnos. Por cada copa menstrual Naturcup que compraron nuestras clientas, donamos otra a una niña o mujer nepalí. Gracias a las donaciones, Mónica pudo viajar a Nepal con más de 400 copas menstruales. 


También es fundamental, como decimos, educar a niñas y adolescentes en la menstruación. Se les debe explicar qué es la regla, cómo es el ciclo menstrual, qué síntomas son normales y qué hábitos de higiene son los adecuados.

 

Es muy importante, además, que entiendan que no es un tema tabú. La principal religión en Nepal es el hinduismo, que sostiene la creencia de que las mujeres que menstrúan son impuras y están contaminadas. Se tiene que trabajar para cambiar ese pensamiento, para que entiendan que la menstruación es una etapa más del desarrollo femenino y no algo que ocultar.

Hace poco, en febrero de este mismo año, volvimos a colaborar con otro proyecto solidario en este país. Lo llevaron a cabo unas estudiantes de la Universidad de Vic, en Barcelona. En este caso, les donamos 40 copas menstruales para que las repartieran en los talleres de formación que realizaron con las mujeres y niñas nepalíes. 

 

 

ACCIONES SOLIDARIAS EN SIRIA

También hemos sido testigos de la pobreza menstrual en el pueblo sirio. Las niñas y las mujeres tienen dificultades para cambiarse, limpiarse y deshacerse de los desechos menstruales. En muchos casos, tienen una única habitación para toda la familia y no pueden separarse de los hombres, con la vergüenza y la falta de intimidad que ello comporta.

Muchas chicas deciden usar los baños públicos para mayor privacidad, pero esto aumenta el riesgo de que sean víctimas de violencia, especialmente por la noche.

Tampoco les llegan los suministros de higiene adecuados ni con la frecuencia necesaria. Utilizan lo que tienen a mano, como trozos de tela u hojas, con el consiguiente riesgo de sufrir una infección.

Por todos estos motivos, decidimos enviar copas menstruales a un campo de desplazados en Siria. Las copas menstruales Naturcup son hipoalergénicas, duraderas y no tienen que esperar a que les lleguen suministros de productos desechables.

Queda mucho por hacer para que las mujeres que viven en zonas de conflicto puedan vivir su menstruación de forma digna, segura y saludable. Hacerles llegar los materiales y suministros adecuados, dotarlas de infraestructuras y ofrecerles educación menstrual para que no la vivan como un tabú, son los principales pilares en los que hay que seguir trabajando.

 

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